«LA FE DEL TRANSEUNTE»
En esta estación de la Vida,
espero el destino de Muerte.
¡Muerte!, ¿porque vives en la Vida?
¡Vida!, ¿porque sueñas con la Muerte?
Vida y Muerte, Muerte y Vida,
ya en el primer soplo, presente.

Viviendo moriré en lo vivido,
y muriendo viviré en lo ausente.
Transitaré tus caminos por las veredas celestes,
caminaré como perdido con la Fe de no perderse,
y partiré contigo sobre tus ruedas crujientes
circulando en el Retorno de la Vida, Vida y Muerte.

Y así, quiero vivir mi Vida,
y así, quiero morir mi Muerte,
Cantando, Cantando, Cantando mi suerte,
de haber compartido el viaje,
con la esposa, hijos, y amigos de siempre.

Muerte y Vida, Vida y Muerte,
moneda de un solo curso, de Destino indiferente.
De viaje sin retorno a la frontera viviente,
donde se cruza el sendero:
a regiones sin noticias; a lugares indolentes;
a anhelados Paraísos, de morar eternamente,
donde yacen desde el principio todos los muertos vivientes.

Hermana Vida, hermana Muerte.
se que vendrás a buscarme, y no quiero estar como ausente,
aquí estoy en mi destino, y te abrazare al verte,
me encontraras vigilante por tu tren de Vida y Muerte.

Que a sus vías fui traído, y de tus andenes presentes,
surcare los infinitos, y andando con mis ausentes,
arribaré a la Montaña de la Luz Omnipotente,
y allí encontrare el Gran Señor que grito:
“Vida, Vida, Vida, y por Amor vencí la Muerte”.

F.P.O.
Sevilla, 6 de marzo de 2007